Tarea: rediseñar el envase de Nescafé. ¿Qué tanto se le puede hacer a un simple frasco? A decir verdad, un frasco funciona bien.
Pero luego logramos sacar una solución: buscando qué otros usos se les da a los envases ya vacíos, como guardar especias, comida sobrante, y demás, recordamos los envases del "Mole Doña María". Para los no familiarizados con el mole, y en especial el envase, no es más que un vaso lleno de mole, un menjurge delicioso hecho de chile y chocolate. Una vez vacío, el envase es un vaso más.
Todos coincidimos en que tenemos una vajilla "oficial", la bonita que sacamos cuando hay visitas. Pero cuando estamos en la comodidad de la soledad familiar, sacamos los vasos que nos robamos del antro, los que nos dieron de recuerdo de quince años, y demás. Yo en lo particular tiendo a evitar lavar los trastes, por lo que termino tomando desde envases de yogurth y latas de frijoles vacías.
Y bien, la solución era obvia: de dónde tomas café mas que de una taza (o un termo!).
Ahora, la solución no era la cosa más sencilla, el café tiene que ir bien sellado para que no pierda su sabor y una tapa normal de frasco dejaría el bajo relieve de las cuerdas en la superficie de la taza. Esto molestaría al tomar café. Así que la solución fue meter las cuerdas por adentro de la taza mediante esta tapa especial fabricada con estireno y cloroformo.