El problema: Ya pasó la época de los llaveritos, mouse-pads, encendedores, plumas y demás tonterías que te regalan las empresas. Aprovechando que en el ejercicio anterior había realizado productos relacionados con el estudio y el trabajo, propusé una mochila diseñada específicamente para un usuario universitario. Como la mayoría de los estudiantes éramos pobres, una mochila es un producto útil que te ahorra algunos billetes para cosas más útiles (como cerveza).
Problema 1: ¿Cómo cargar la mochila?
Platicamos un rato en la clase respecto a las mochilas, tenía el gran beneficio de tener a quince posibles usuarios enfrente. Sin embargo, las preferencias de cada uno variaban mucho. Unos preferían las mochilas cruzadas, otros las de dos tirantes, y luego otros preferían cargarla con un tirante.
Problema 2: ¿Rígida o aguada?
Unos compañeros se quejaban de que las mochilas aguadas maltrataban las libretas, otros se quejaban de que las mochilas para laptop eran muy cuadradas y ñoñas.
Problema 3: Los robos
Comentamos que era muy común que te sacaran cosas de la mochila, en especial de las bolsas delanteras, donde frecuentemente cargas el celular, la cartera, o el reproductor de mp3.
Problema 4: El estorbo
Soy un usuario asiduo del camión gracias a mi carencia de automóvil. Cuando ya no hay lugar y vas parado en el camión pocas personas tienen la delicadeza de quitarse la mochila para que pase la gente. Y son unas mochilas enormes que abarcan casi todo el pasillo. Anteriormente pedía permiso para pasar, pero he llegado a la conclusión que si no pueden tener la educación de quitarse la mochila, yo tampoco voy a tener la educación de pedir permiso. Así que paso como Juan por su casa llevándome a la persona conmigo. Es uno de esos pequeños detalles que me vuelven loco.
Ahora, las soluciones:

Solución 1: Tirantes multiusos
Aquí arribita pueden observar que la mochila tiene un cierre por el medio, esto te permite dividir los tirantes en dos o en uno. Abajo pueden observar cómo se usa cada solución. Para encontrar esta solución me di una vuelta por donde venden mochilas y encontré unas de mujer de tirantes delgados (horrendas mochilas por cierto). Realmente no funcionan de la misma manera, pero me dio la idea de poder dividir el tirante en dos.
Sin embargo, el poder usar la mochila de una manera o de otra introduce un segundo problema: si quieres usar la mochila de una manera o de otra tienes que ajustar los tirantes. Esto normalmente se hace con hebillas, pero a mi me molestan, luego se aprietan demasiado y es difícil hacer el ajuste. Así que me decidí por velcro.

Solución 2 y 3: Los robos y la rigidez
Una solución posible era hacerle la vida difícil a los ratas e idear una especie de seguro que tuviera truco para abrir, pero el hacerlo difícil para un desconocido también lo haría difícil para el dueño de la mochila. Así que mejor metí la bolsa adentro, y facilité la salida de los audífonos.
El problema de las mochilas cuadradas y ñoñas vs las mochilas que maltratan libretas lo resolvi con un soporte plástico semi-rígido que va desde el fondo de la mochila hasta la espalda. Hay unas mochilas muy duras que parecen caparazón de tortuga ninja, me dicen que son muy cómodas. En la foto el material parece muy suave, y lo es porque no encontré algún material que se ajustara a mis necesidades. Pero imagínenselo rígido!
Ok, el último problema Solución 4: El maldito estorbo
Bien, pues la solución es lógica. Evitamos que la mochila sea demasiado ancha, así el que no se la quiera quitar en el camión al menos no estorba demasiado.
